LA DOLCE VITA DE LOS CABALLOS

Alimentación

Cuidado

16 Oct. 2024

Como tu caballo puede estar expuesto a niveles de azúcar en su dieta que no sospechabas, cómo puede esto estar afectando su salud y cómo lo puedes remediar con plantas y un cambio de dieta…

A menudo me siento en el campo a observar a mis caballos. Es así como he aprendido una infinidad de cosas sobre ellos. Como se relacionan, como se comunican, pero sobretodo qué es lo que comen. Fascinada con el mundo de las plantas desde que empecé en 1997 a cuidar animales a través de mi trabajo en la Fundación Trifolium, emprendí un viaje para descubrir como estas pueden ayudar a mantener la salud o como se pueden utilizar como medicina para tratar un sinfín de dolencias que afectan a los animales. La fitoterapia, el uso de las plantas con fines terapéuticos, es mi tema favorito. Ese mismo año que mi marido y yo creamos una fundación para la protección animal en España, también fue el año que compré mi primer caballo,
Tuareg. Ya le he mencionado en algún que otro artículo, por que es un maestro herborista y es quien más me ha enseñado de plantas. Al alejarme de las exigencias del mundo de la doma y la competición, por que Tuareg bien pronto empezó a mostrar clara disconformidad con todo ese mundo, me dejé guiar por otras habilidades que este caballo quería enseñarme.
Infinitamente más feliz en el campo y paseando por el bosque, este hispano árabe temperamental empezó a interesarse por diversas plantas en nuestras excursiones por el Parque Natural del Garraf, nuestra zona de campeo por aquel entonces. El apetito por plantas silvestres de mi caballo alimentaba mi curiosidad de saber más sobre estas y pronto obtuve libros para identificar plantas silvestres, y las propiedades medicinales que poseen. Emprendí entonces un camino de investigación para averiguar qué deleitaba a Tuareg, por qué se decantaba por unas y otras no, o por qué en algunas temporadas se interesaba por una en particular y luego ya no la tocaba el resto del año.
A menudo me siento en el campo a observar a mis caballos. Es así como he aprendido una infinidad de cosas sobre ellos. Como se relacionan, como se comunican, pero sobretodo qué es lo que comen. Fascinada con el mundo de las plantas desde que empecé en 1997 a cuidar animales a través de mi trabajo en la Fundación Trifolium, emprendí un viaje para descubrir como estas pueden ayudar a mantener la salud o como se pueden utilizar como medicina para tratar un sinfín de dolencias que afectan a los animales. La fitoterapia, el uso de las plantas con fines terapéuticos, es mi tema favorito. Ese mismo año que mi marido y yo creamos una fundación para la protección animal en España, también fue el año que compré mi primer caballo,
Tuareg. Ya le he mencionado en algún que otro artículo, por que es un maestro herborista y es quien más me ha enseñado de plantas. Al alejarme de las exigencias del mundo de la doma y la competición, por que Tuareg bien pronto empezó a mostrar clara disconformidad con todo ese mundo, me dejé guiar por otras habilidades que este caballo quería enseñarme.
Infinitamente más feliz en el campo y paseando por el bosque, este hispano árabe temperamental empezó a interesarse por diversas plantas en nuestras excursiones por el Parque Natural del Garraf, nuestra zona de campeo por aquel entonces. El apetito por plantas silvestres de mi caballo alimentaba mi curiosidad de saber más sobre estas y pronto obtuve libros para identificar plantas silvestres, y las propiedades medicinales que poseen. Emprendí entonces un camino de investigación para averiguar qué deleitaba a Tuareg, por qué se decantaba por unas y otras no, o por qué en algunas temporadas se interesaba por una en particular y luego ya no la tocaba el resto del año.
En estas observaciones he adquirido mucho conocimiento acerca de la farmacopea que esconden las plantas, y he podido deducir muchas cosas acerca de la inteligencia que poseen los caballos sobre el mundo vegetal para nutrirse con algunas, y medicarse con otras. En este artículo os quiero hablar de esas plantas que tienen la particularidad de controlar la glucosa en sangre y que teniendo acceso a ellas, los caballos acuden a estas para compensar los niveles de azúcar en su organismo para mantener así la homeostasis. Pero antes de ver qué plantas son y como puedes ofrecer a tus caballos lo que necesitan para evitar una desregularización que pueda provocarles daño a medio o largo plazo, miremos por qué es importante en caballos regular el azúcar en sangre y qué puede estar pasando en las dietas equinas modernas que parecen estar provocando una epidemia de problemas metabólicos en caballos.
En estas observaciones he adquirido mucho conocimiento acerca de la farmacopea que esconden las plantas, y he podido deducir muchas cosas acerca de la inteligencia que poseen los caballos sobre el mundo vegetal para nutrirse con algunas, y medicarse con otras. En este artículo os quiero hablar de esas plantas que tienen la particularidad de controlar la glucosa en sangre y que teniendo acceso a ellas, los caballos acuden a estas para compensar los niveles de azúcar en su organismo para mantener así la homeostasis. Pero antes de ver qué plantas son y como puedes ofrecer a tus caballos lo que necesitan para evitar una desregularización que pueda provocarles daño a medio o largo plazo, miremos por qué es importante en caballos regular el azúcar en sangre y qué puede estar pasando en las dietas equinas modernas que parecen estar provocando una epidemia de problemas metabólicos en caballos.
EL SISTEMA DIGESTIVO DEL CABALLO Y EL CAMBIO DE DIETA
Creo que podemos estar de acuerdo que el caballo es taxonómicamente hablando un gran herbívoro y que debería estar pastando largas horas al día mientras anda por las llanuras de los paisajes esteparios de este planeta, que son su lugar de origen y donde evoluciona este animal. Su sistema digestivo está diseñado para ir ingiriendo pequeñas cantidades de material vegetal de poco valor nutricional continuamente que su largo tracto intestinal digiere a la perfección para sacar de estas plantas la energía y proteína que necesita un bicho de 500 kilos a diario. Lo que no asimila su intestino delgado , como es el caso de la celulosa de las plantas, lo aprovecha su microbiota en el colon. Estas bacterias se encargan de convertir la fibra de las plantas o SC (carbohidratos estructurados) en ácidos grasos que sí son capaces de asimilar las paredes del epitelio para llegar a torrente sanguíneo y de ahí se distribuyan a las células como fuente de energía de lenta liberación (calorías o fuel para las mitocondrias celulares).
Para sobrevivir, un caballo de una media de 500 kilos de peso vivo en movimiento moderado* necesita macro nutrientes como las proteínas para construir tejido ( pelo, músculo, tejido conjuntivo, etc), grasas y carbohidratos como fuente de energía para mantener el movimiento y la temperatura corporal, y la actividad funcional de sus órganos. Los minerales, las vitaminas, las enzimas, son los micro nutrientes que permiten realizar funciones inter e intra celulares, conexiones neuronales y nerviosas, y toda la actividad del organismo para que el corazón bombee, la sangre circule, la linfa limpie, el hígado convierta proteínas en hormonas y un largo etc.
Un gran herbívoro el caballo, debe poder extraer todo esto de la materia vegetal que consume a diario. Su capacidad de adaptación al medio a lo largo de su evolución le ha convertido en un experto herborista para lograr llegar a nuestros días. Hace tan solo aproximadamente cinco mil años (se cree) que los antepasados silvestres del equus ferus caballus se domesticaron para realizar tareas de tiro y se descubre la posibilidad de montarlos. Es este el momento en el que el humano empieza a alterar la dieta del caballo para que este pueda adaptarse a su nuevo estilo de vida, pero no es hasta hace poco más de 100 años durante la primera Guerra Mundial que la dieta del caballo se altera para siempre en detrimento de la salud y longevidad de los caballos. Hasta ese momento, el caballo se alimentaba principalmente de hierba de prados silvestres, bosque, y algo de grano que se da en forma de copos cocinados para dar un aporte de energía rápida al caballo para realizar esfuerzos, o ayudar en largos trayectos en los que no había mucho tiempo para que el caballo pastara. En tiempos de reposo, el caballo tenía acceso a hierba fresca o henificada. En la era posterior a las dos guerras mundiales, el aporte calórico a base de grano toma protagonismo y se abandona la idea de que el caballo ha de pastar. Se sustituye la hierba y el heno por un porcentaje superior de pienso basado en diferentes tipos de cereales cocinados y/o crudos mezclados con subproductos vegetales derivados del desecho de la creciente industria alimentaria que despega en los años 50 hasta nuestros días. Recientemente se está redescubriendo la importancia de la fibra para el caballo y su salud. Por lo que en los centros ecuestres de mejor calidad se vuelve a dar heno como alimento principal.
A simple vista, no parece haber mayor daño para el caballo su cambio de dieta en las últimas décadas de este último siglo, pero hay profesionales que llevan toda su vida tratando caballos que han visto como se han normalizado un sinfín de problemas de salud que acechan con el bienestar de sus pacientes.
El Dr. Geoff Tucker es uno de estos profesionales que ha visto el como el estilo de vida del caballo moderno ha ido en detrimento de su salud, y asegura que nunca había visto tantos cólicos, casos de laminitis, SME (síndrome metabólico) enfermedades inflamatorias como la artritis, kissing spines y Cushing, problemas odontológicos, alergias, etc en sus más de 50 años de experiencia. Tucker está convencido de que mucho tiene que ver con la industrialización de la alimentación y el haberse
apartado al caballo de una dieta biológicamente apropiada para un gran herbívoro. El mayor de esos problemas, según Dr. T. es el nivel de azúcares encubiertos en la dieta de los caballos que su sistema digestivo y hormonal no pueden asimilar correctamente. Cuando parece que los caballos deberían estar mejor cuidados que nunca, y se pone tanto remedio en tenerlos “bien”, es cuando descubrimos que nos hemos equivocado gravemente y se nos enferman cada vez más jóvenes.
LA DOLCE VITA – ¿qué hacer con tanto azúcar?
Sin darnos cuenta, alimentando a tu caballo con piensos y heno, día sí, día también estamos proporcionando a los animales una cantidad de azúcar en forma de almidón, de fructosa, y glucosa que los caballos no pueden gestionar. Los piensos a base de cereales están llenos de almidón, lo que equivale a azúcares en forma de NSC (carbohidratos no estructurados). Cuando estos entran por la boca del caballo, la amilasa empieza a convertirlos en glucosa que se liberará en la sangre a través del intestino delgado. Si en ese pienso además hay otros ingredientes dulces como la pulpa de remolacha, melaza, y/o algarrobas, les podemos sumar un tanto porciento más de azúcar a su dieta. Pero además, les colocamos una bala de heno a libre disposición.
EL SISTEMA DIGESTIVO DEL CABALLO Y EL CAMBIO DE DIETA
Creo que podemos estar de acuerdo que el caballo es taxonómicamente hablando un gran herbívoro y que debería estar pastando largas horas al día mientras anda por las llanuras de los paisajes esteparios de este planeta, que son su lugar de origen y donde evoluciona este animal. Su sistema digestivo está diseñado para ir ingiriendo pequeñas cantidades de material vegetal de poco valor nutricional continuamente que su largo tracto intestinal digiere a la perfección para sacar de estas plantas la energía y proteína que necesita un bicho de 500 kilos a diario. Lo que no asimila su intestino delgado , como es el caso de la celulosa de las plantas, lo aprovecha su microbiota en el colon. Estas bacterias se encargan de convertir la fibra de las plantas o SC (carbohidratos estructurados) en ácidos grasos que sí son capaces de asimilar las paredes del epitelio para llegar a torrente sanguíneo y de ahí se distribuyan a las células como fuente de energía de lenta liberación (calorías o fuel para las mitocondrias celulares).
Para sobrevivir, un caballo de una media de 500 kilos de peso vivo en movimiento moderado* necesita macro nutrientes como las proteínas para construir tejido ( pelo, músculo, tejido conjuntivo, etc), grasas y carbohidratos como fuente de energía para mantener el movimiento y la temperatura corporal, y la actividad funcional de sus órganos. Los minerales, las vitaminas, las enzimas, son los micro nutrientes que permiten realizar funciones inter e intra celulares, conexiones neuronales y nerviosas, y toda la actividad del organismo para que el corazón bombee, la sangre circule, la linfa limpie, el hígado convierta proteínas en hormonas y un largo etc.
Un gran herbívoro el caballo, debe poder extraer todo esto de la materia vegetal que consume a diario. Su capacidad de adaptación al medio a lo largo de su evolución le ha convertido en un experto herborista para lograr llegar a nuestros días. Hace tan solo aproximadamente cinco mil años (se cree) que los antepasados silvestres del equus ferus caballus se domesticaron para realizar tareas de tiro y se descubre la posibilidad de montarlos. Es este el momento en el que el humano empieza a alterar la dieta del caballo para que este pueda adaptarse a su nuevo estilo de vida, pero no es hasta hace poco más de 100 años durante la primera Guerra Mundial que la dieta del caballo se altera para siempre en detrimento de la salud y longevidad de los caballos. Hasta ese momento, el caballo se alimentaba principalmente de hierba de prados silvestres, bosque, y algo de grano que se da en forma de copos cocinados para dar un aporte de energía rápida al caballo para realizar esfuerzos, o ayudar en largos trayectos en los que no había mucho tiempo para que el caballo pastara. En tiempos de reposo, el caballo tenía acceso a hierba fresca o henificada. En la era posterior a las dos guerras mundiales, el aporte calórico a base de grano toma protagonismo y se abandona la idea de que el caballo ha de pastar. Se sustituye la hierba y el heno por un porcentaje superior de pienso basado en diferentes tipos de cereales cocinados y/o crudos mezclados con subproductos vegetales derivados del desecho de la creciente industria alimentaria que despega en los años 50 hasta nuestros días. Recientemente se está redescubriendo la importancia de la fibra para el caballo y su salud. Por lo que en los centros ecuestres de mejor calidad se vuelve a dar heno como alimento principal.
A simple vista, no parece haber mayor daño para el caballo su cambio de dieta en las últimas décadas de este último siglo, pero hay profesionales que llevan toda su vida tratando caballos que han visto como se han normalizado un sinfín de problemas de salud que acechan con el bienestar de sus pacientes.
El Dr. Geoff Tucker es uno de estos profesionales que ha visto el como el estilo de vida del caballo moderno ha ido en detrimento de su salud, y asegura que nunca había visto tantos cólicos, casos de laminitis, SME (síndrome metabólico) enfermedades inflamatorias como la artritis, kissing spines y Cushing, problemas odontológicos, alergias, etc en sus más de 50 años de experiencia. Tucker está convencido de que mucho tiene que ver con la industrialización de la alimentación y el haberse
apartado al caballo de una dieta biológicamente apropiada para un gran herbívoro. El mayor de esos problemas, según Dr. T. es el nivel de azúcares encubiertos en la dieta de los caballos que su sistema digestivo y hormonal no pueden asimilar correctamente. Cuando parece que los caballos deberían estar mejor cuidados que nunca, y se pone tanto remedio en tenerlos “bien”, es cuando descubrimos que nos hemos equivocado gravemente y se nos enferman cada vez más jóvenes.
LA DOLCE VITA – ¿qué hacer con tanto azúcar?
Sin darnos cuenta, alimentando a tu caballo con piensos y heno, día sí, día también estamos proporcionando a los animales una cantidad de azúcar en forma de almidón, de fructosa, y glucosa que los caballos no pueden gestionar. Los piensos a base de cereales están llenos de almidón, lo que equivale a azúcares en forma de NSC (carbohidratos no estructurados). Cuando estos entran por la boca del caballo, la amilasa empieza a convertirlos en glucosa que se liberará en la sangre a través del intestino delgado. Si en ese pienso además hay otros ingredientes dulces como la pulpa de remolacha, melaza, y/o algarrobas, les podemos sumar un tanto porciento más de azúcar a su dieta. Pero además, les colocamos una bala de heno a libre disposición.
Y eso está bien por que se ha dicho de la importancia de la fibra y los beneficios para el caballo que tenga acceso a una fuente de fibra constante. En esencia, esto estaría bien, pero no es tan sencillo. Los SC (carbohidratos estructurados) de las plantas en forma de celulosa se digieren en el cecum y colon del caballo. Decíamos que microbiota del caballo se encarga de esto. A partir de la fermentación de estas fibras, se producen nutrientes importantes para una lenta liberación de energía saludable en el caballo en forma de ácido butírico y otros ácidos grasos esenciales. Pero el heno de hoy ya no es lo que era… ¿sabes de donde viene ese heno hoy en día? No se trata de la hierba de prado mixta con plantas medicinales o hipoglucemiantes que tu caballo encontraría en libertad, no. Se trata de un heno cultivado a partir de la plantación de cereales y leguminosas (transgénicas, la mayoría) que se cultivan artificialmente con un montón de química que hace que ese heno crezca, y mucho, sin “malas hierbas” (es decir con un herbicida que se ha encargado de eliminar cualquier planta que no sea de la mezcla que se ha plantado). Esa hierba suele ser de una mezcla pensada en origen para ganado que produce leche. No existen a día de hoy mezclas pensadas estrictamente para caballos. Si la mezcla lleva dactylos, alfalfa y/o festuca, ya te aseguro que es una mezcla pensada paraganado. Son variedades muy dulces para producir mucha leche. Estas mezclas simplemente se han exportado de la ganadería al “campo” de los caballos para plantar heno o pasto.
Muy bien, pero ¿qué significa esto para tu caballo? ¿acaso es malo que coma hierba henificada? En principio no, si lo hiciéramos como se hacía antaño: se cortaba la hierba de prado, se secaba y se daba en invierno al ganado y a los caballos. Esta hierba de prado contenía una gran diversidad de plantas entre gramíneas, leguminosas, hierbas aromáticas y terapéuticas. Y lo más importante: hipoglucemiantes. Es decir, que plantas que reducen o regulan el azúcar en sangre. El heno de antes era perfecto.
Unas plantas regulan las otras y surge un círculo cerrado de sinergias entre plantas que favorecen a los herbívoros. Pero hoy en día, el heno lleva el herbicida incluido por lo que las plantas con propiedades reguladoras ya no están. El heno es pues una bomba de azúcar. Además, se ha pasado de tener a los caballos pastando en prados en primavera y verano y comer heno de prado en invierno, a comer heno y pienso todo el año. Es lo único que comen los caballos que se encuentran en los centros hípicos. Hay algunos lugares ahora que plantan campos con pasto hecho con las mismas mezclas. La biodiversidad de plantas a las que tienen acceso se ha reducido a 5 variedades si tienen suerte. Muchos henos a veces son de tan solo dos variedades. Al no tener acceso a plantas hipoglucemiantes, los caballos están expuestos a unos altos índices de azúcar en su dieta sin nada que les ayude a gestionarla.
A esta bomba de relojería le añadimos que muchos caballos están confinados sin poder liberar ese azúcar como fuente de energía, y esta circula libremente por la sangre. Demasiado azúcar en la dieta puede ocasionar problemas metabólicos serios.
Para empezar la consecuente resistencia a la insulina: las células no aceptan más ázucar de la que ya albergan, o la fatiga del páncreas y el azúcar circula sin un debido acompañante (insulina) con las respectivas consecuencias para el sistema cardiovascular ( las moléculas del azúcar arañan las paredes del sistema sanguíneo). El caballo esencialmente se convierte en un animal diabético. A nivel hormonal puede surgir un caos entre pituitaria (Síndrome de Cushing), suprarrenales (exceso de cortisol vs insulina), la tiroides (se inflama y aparece una ralentización de los metabolismos) y el hígado (el gran laboratorio hormonal y gestor de la energía) no da abasto para producir suficiente glicógeno para gestionar los azucares de rápida liberación (NSC) y las convierte en grasas. El sistema entero se inflama y no puede hacer detox o autofagia. El organismo entra en un círculo vicioso que lleva a la disbiosis intestinal y más inflamación. Todos estos factores favorecen los cólicos, las alergias y una disfunción hepática severa
El almacenaje del heno presenta dos factores que no son positivos para el caballo tampoco. El primero es la concentración de azúcar en el heno que ya hemos mencionado por la forma en que se cultiva. Tanto si es fresca o está seca, la hierba contiene altos contenidos de Hidratos de carbono en forma de SC (carbohidratos estructurados ) y NSC (Carbohidratos no estructurados).
Los primeros son los que se encuentran en las estructuras de las plantas en forma de celulosa y en segundo lugar, los azúcares simples como los fructanos y almidones. Lavar el heno, o remojarlo puede suponer una reducción en los NSC hidrosolubles importante. Sería una forma de rebajar el factor riesgo de una dieta altamente artificial. El otro factor negativo del almacenaje de heno son los mohos y otras sustancias tóxicas (ácaros, pesticidas, fertilizantes químicos) que se quedan atrapadas en las pacas. El asma solo existe en caballos que viven en espacios cerrados, o que comen de pacas secas o de slowfeeders. En cuanto tienen acceso al aire libre y comen natural, el asma desaparece.Entoces…si alimentar a los caballos de la forma que nos hemos acostumbrado a hacer en la era post moderna les está enfermando y hemos normalizado cólicos, laminitis y síndromes de Cushing y SME, ¿tenemos alternativas para cambiar este paradigma y devolverles a los caballos la salud a partir de su dieta?
GEMMA KNOWLES
Y eso está bien por que se ha dicho de la importancia de la fibra y los beneficios para el caballo que tenga acceso a una fuente de fibra constante. En esencia, esto estaría bien, pero no es tan sencillo. Los SC (carbohidratos estructurados) de las plantas en forma de celulosa se digieren en el cecum y colon del caballo. Decíamos que microbiota del caballo se encarga de esto. A partir de la fermentación de estas fibras, se producen nutrientes importantes para una lenta liberación de energía saludable en el caballo en forma de ácido butírico y otros ácidos grasos esenciales. Pero el heno de hoy ya no es lo que era… ¿sabes de donde viene ese heno hoy en día? No se trata de la hierba de prado mixta con plantas medicinales o hipoglucemiantes que tu caballo encontraría en libertad, no. Se trata de un heno cultivado a partir de la plantación de cereales y leguminosas (transgénicas, la mayoría) que se cultivan artificialmente con un montón de química que hace que ese heno crezca, y mucho, sin “malas hierbas” (es decir con un herbicida que se ha encargado de eliminar cualquier planta que no sea de la mezcla que se ha plantado). Esa hierba suele ser de una mezcla pensada en origen para ganado que produce leche. No existen a día de hoy mezclas pensadas estrictamente para caballos. Si la mezcla lleva dactylos, alfalfa y/o festuca, ya te aseguro que es una mezcla pensada paraganado. Son variedades muy dulces para producir mucha leche. Estas mezclas simplemente se han exportado de la ganadería al “campo” de los caballos para plantar heno o pasto.
Muy bien, pero ¿qué significa esto para tu caballo? ¿acaso es malo que coma hierba henificada? En principio no, si lo hiciéramos como se hacía antaño: se cortaba la hierba de prado, se secaba y se daba en invierno al ganado y a los caballos. Esta hierba de prado contenía una gran diversidad de plantas entre gramíneas, leguminosas, hierbas aromáticas y terapéuticas. Y lo más importante: hipoglucemiantes. Es decir, que plantas que reducen o regulan el azúcar en sangre. El heno de antes era perfecto.
Unas plantas regulan las otras y surge un círculo cerrado de sinergias entre plantas que favorecen a los herbívoros. Pero hoy en día, el heno lleva el herbicida incluido por lo que las plantas con propiedades reguladoras ya no están. El heno es pues una bomba de azúcar. Además, se ha pasado de tener a los caballos pastando en prados en primavera y verano y comer heno de prado en invierno, a comer heno y pienso todo el año. Es lo único que comen los caballos que se encuentran en los centros hípicos. Hay algunos lugares ahora que plantan campos con pasto hecho con las mismas mezclas. La biodiversidad de plantas a las que tienen acceso se ha reducido a 5 variedades si tienen suerte. Muchos henos a veces son de tan solo dos variedades. Al no tener acceso a plantas hipoglucemiantes, los caballos están expuestos a unos altos índices de azúcar en su dieta sin nada que les ayude a gestionarla.
A esta bomba de relojería le añadimos que muchos caballos están confinados sin poder liberar ese azúcar como fuente de energía, y esta circula libremente por la sangre. Demasiado azúcar en la dieta puede ocasionar problemas metabólicos serios.
Para empezar la consecuente resistencia a la insulina: las células no aceptan más ázucar de la que ya albergan, o la fatiga del páncreas y el azúcar circula sin un debido acompañante (insulina) con las respectivas consecuencias para el sistema cardiovascular ( las moléculas del azúcar arañan las paredes del sistema sanguíneo). El caballo esencialmente se convierte en un animal diabético. A nivel hormonal puede surgir un caos entre pituitaria (Síndrome de Cushing), suprarrenales (exceso de cortisol vs insulina), la tiroides (se inflama y aparece una ralentización de los metabolismos) y el hígado (el gran laboratorio hormonal y gestor de la energía) no da abasto para producir suficiente glicógeno para gestionar los azucares de rápida liberación (NSC) y las convierte en grasas. El sistema entero se inflama y no puede hacer detox o autofagia. El organismo entra en un círculo vicioso que lleva a la disbiosis intestinal y más inflamación. Todos estos factores favorecen los cólicos, las alergias y una disfunción hepática severa
El almacenaje del heno presenta dos factores que no son positivos para el caballo tampoco. El primero es la concentración de azúcar en el heno que ya hemos mencionado por la forma en que se cultiva. Tanto si es fresca o está seca, la hierba contiene altos contenidos de Hidratos de carbono en forma de SC (carbohidratos estructurados ) y NSC (Carbohidratos no estructurados).
Los primeros son los que se encuentran en las estructuras de las plantas en forma de celulosa y en segundo lugar, los azúcares simples como los fructanos y almidones. Lavar el heno, o remojarlo puede suponer una reducción en los NSC hidrosolubles importante. Sería una forma de rebajar el factor riesgo de una dieta altamente artificial. El otro factor negativo del almacenaje de heno son los mohos y otras sustancias tóxicas (ácaros, pesticidas, fertilizantes químicos) que se quedan atrapadas en las pacas. El asma solo existe en caballos que viven en espacios cerrados, o que comen de pacas secas o de slowfeeders. En cuanto tienen acceso al aire libre y comen natural, el asma desaparece.Entoces…si alimentar a los caballos de la forma que nos hemos acostumbrado a hacer en la era post moderna les está enfermando y hemos normalizado cólicos, laminitis y síndromes de Cushing y SME, ¿tenemos alternativas para cambiar este paradigma y devolverles a los caballos la salud a partir de su dieta?
Gemma Knowles

Create a free website with Framer, the website builder loved by startups, designers and agencies.